Sialorrea: tratamiento

El tratamiento de la sialorrea por lo general depende de la causa subyacente. En primer lugar se debe tratar de curar o prevenir la causa subyacente. Si el babeo es un efecto secundario de un fármaco, se intentará sustituir por otro.

El babeo es también común en personas con trastornos neurológicos y en los niños con retraso en el desarrollo. La razón para el babeo excesivo parece estar relacionada con la falta de conciencia de la acumulación de saliva en la boca y/o la dificultad o imposibilidad para tragar, debido a enfermedades obstructivas, como tumores o estenosis, o por enfermedades neurodegenerativas. El tratamiento del babeo excesivo que está relacionado con estas causas incluye terapia ocupacional, medicamentos, inyecciones de toxina botulínica tipo A, radioterapia y cirugía. 1

Terapia ocupacional

En la mayoría de las personas el babeo se puede controlar o al menos llevar a un nivel tolerable. En algunos casos, un terapeuta ocupacional puede mostrar estrategias para controlar la saliva, como la postura de la cabeza, usar los músculos faciales y lograr una deglución más frecuente. Los cuidadores pueden tratar de recordar a la persona que mantenga los labios cerrados y el mentón hacia arriba.

Medicamentos

Ciertos medicamentos pueden ser utilizados para para reducir (no eliminar) el flujo de saliva. Los medicamentos comunes incluyen sulfato de atropina o antidepresivos tricíclicos, que causan sequedad de boca como efecto secundario, y el parche de escopolamina, generalmente utilizado para el mareo. Si estos son ineficaces, una droga más potente llamada glicopirrolato podrá ser usada. Tiene algunas desventajas potenciales, como estreñimiento, dificultad para orinar, producción de tapones de moco, empeoramiento de glaucoma existente o confusión mental.

Botox, radiación y cirugía

En casos extremos, donde el babeo es un problema a largo plazo, el médico puede recomendar:

  • Inyecciones locales de toxina botulínica tipo A (Botox) en la parótida para disminuir la producción de saliva. Puede tomar varias inyecciones durante varias semanas para lograr la reducción de la saliva, y los efectos son temporales.
  • Radiación a las glándulas salivales.
  • Intervenciones quirúrgicas (relocalización del conducto salival o resección de las glándulas salivales) en casos severos.

Reducir el flujo de saliva puede causar otro problema – la saliva demasiado espesa, que puede ser difícil de tragar. La boca seca también puede acelerar la caries dental.

Cuidados en el hogar

Los médicos han intentado varias formas creativas para manejar el flujo de saliva:

  • Para capturar la saliva, doblar una toalla de tela o un paño tres o cuatro veces, y colocarla por debajo del labio inferior, metiéndolo detrás de la mandíbula o sujetándolo con una banda elástica detrás de la cabeza. Puede usar una toalla de tela o papel doblado entre los dientes para absorber la saliva.
  • Hacer o comprar gasas laminadas (como las utilizadas por los dentistas) y meterlas entre la encía y la mejilla.
  • Las personas con movilidad del brazo pueden usar bandas de sudoración en las muñecas, para limpiar la boca con frecuencia.
  • Comprar mascarillas (como las utilizadas por los pacientes de trasplante o personas con alergias) y cubrir la barbilla con una tira de tela absorbente. Corte la parte que va sobre la nariz si le causa malestar.
  • Cubrir las almohadas de la cama con una almohadilla resistente al agua y una toalla doblada para atrapar la saliva por la noche.
  • Aspirar la saliva con una máquina de aspiración portátil, similar a las utilizadas por los dentistas.

Pruebe los siguientes remedios  y estrategias para reducir la producción de saliva de forma natural:

  • Antes de acostarse, haga gárgaras con agua tibia con sal, sobre todo bajo la lengua
  • Reduzca o elimine los productos lácteos, el azúcar y los productos de grano de la dieta.
  • Utilice unas gotas de aceite de anís en la boca (disponibles en las tiendas naturistas).
  • Beba té caliente.

Referencias

  1. “Chapter 2 — Daily Care of Your Loved One with ALS”. MDA ALS Caregiver’s Guide. Muscular Dystrophy Association. Marzo de 2013. Consultado el 9 de Marzo de 2015.